Explore "La calandria" by Rafael Delgado on Textopian. Read with annotations and highlights.
A la una todo estaba arreglado. Magdalena muy engalanada y peripuesta departía alegremente con los convidados que habían llegado ya. Éstos eran: Carlota Marín de Urrutia, una gallarda y decidora tapatía, casada en segundas nupcias, así lo decía ella, con un teniente coronel; don Saturnino Arévalo, un viejo ajarochado, ojialegre y festivo, y Arturo Sánchez, un pollo relamido que hacía versos, escribiente del Juzgado y subalterno de don Juan.
Paulita y Petrita vigilaban adentro sartenes y cacerolas, y Carmen, frente a un espejo, daba el último toque a su emperejilada beldad.