Los parientes ricos by Rafael Delgado — Read

Explore "Los parientes ricos" by Rafael Delgado on Textopian. Read with annotations and highlights.

No bien hubo partido el coche en que se fueron con Pablo las tres señoritas, doña Dolores se arrepintió de haber dado su consentimiento para que sus hijas asistieran a la ópera. Y pensaba:

«Aquí nadie conoce a las muchachas, como no sean unas cuantas personas, las cuales, de seguro, no estarán en el teatro. No temo la desaprobación de nadie, porque nadie desaprobará que reciente como está el fallecimiento de Eugenia las niñas hayan dejado el luto, y anden ya en fiestas y espectáculos; pero lo cierto es que no estoy contenta de mí; he sido débil en ceder a los deseos de mis parientes y a las súplicas de Concha. ¡Pero qué loca es esa criatura! Apenas ayer conoció a la familia de Juan y ya tiene en aquella casa suma confianza. ¡Ni mis hijos ni yo nos atreveríamos a tanto como ella! Con Juanito y con Alfonso trata como si fuesen viejos amigos. Pero, en fin, ¡no hay mal que por bien no venga!… Juan galantea a Conchita y ésta se deja galantear de mi sobrino. ¡Mejor qué mejor! Esto servirá muy oportunamente para que ese muchacho me deje en paz a Elena… La pobre niña se ha interesado por su primo… Y yo me lo explico muy bien. Su desgracia la separa y aleja, en cierto modo, de la vida de su hermana.

Reading navigation