Los parientes ricos by Rafael Delgado — Read

Explore "Los parientes ricos" by Rafael Delgado on Textopian. Read with annotations and highlights.

Pablo dejó a sus primos en la cantina y fuese con Ramoncito al hotel, donde se encontró a sus hermanas y a doña Dolores. Allí estaban también don Cosme y el canónigo, los cuales habían llegado con el capitalista.

Don Juan había recorrido media ciudad. Venía el buen señor muy satisfecho de los adelantos de Pluviosilla y maravillado de su prosperidad. «¡Qué rápida extensión en tan pocos años!», repetía. «¡No me lo esperaba yo!». Lamentaba, eso sí, que a tales prosperidades no fuesen unidas las obras de embellecimiento que reclamaba la ciudad, y que debían ser como natural consecuencia del aumento de población y del acrecimiento de las fortunas. «¡Ya es tiempo, no cesaba de replicar, ya es tiempo de que piensen en el embellecimiento y adorno de Pluviosilla! ¡Con tanta gente y tantas fábricas deben estar repletas de oro las arcas municipales! ¡Así tiene que ser, pues de otra manera todos estos brillos que me han dejado absorto no serían más que esplendores de oropel! Así, tal como me la encuentro, paréceme Pluviosilla una beldad agreste cuyos encantos y cuya núbil lozanía piden galas y adornos para lucir y triunfar. Ciudad muy linda es ésta, muy favorecida por el Cielo… ¿Qué necesita? Cómodas calles, elegantes edificios, avenidas adoquinadas que hagan fácil el tránsito de los carruajes. ¿Por qué no hay aquí muchos coches? Porque con calles como éstas, es imposible que los haya. El teatro, aunque de traza regular, pide aseo y elegancia en pasillos y escaleras; pide un foyer suntuoso…». Y de todo hablaba, de todo parecía instruido, en el poco tiempo que había durado el paseo.

Reading navigation