Los parientes ricos by Rafael Delgado — Read

Explore "Los parientes ricos" by Rafael Delgado on Textopian. Read with annotations and highlights.

Esa noche, al volver del hotel, y ya recogidas en su alcoba, y mientras Pablo y Ramón estaban en el teatro con sus primos, Margarita y Elena hablaban de los sucesos del día.

-Estoy muy cansada -decía la ceguezuela-, pero no quiero acostarme sin platicar antes contigo. ¡Cómo me he reído de las supersticiones de los muchachos y de mis tíos! ¡Si parece mentira, si no es posible que personas ilustradas den importancia a ciertas cosas! No sé si tú lo habrás observado… A mí para comprenderlo, me bastó lo que oía yo. Todos han estado tristes. Poco hablaron durante la ida y vuelta. Mi tío estaba de mal humor, hasta brusco y áspero; a tía Carmen todo se le volvía suspirar y temer próximas desgracias; María… ¡María es una boba, una sandia que, como no sea para decir frivolidades, no despega los labios. Para ella no hay nada como París… Yo pienso y sé cuánto vale París, pero no creo que carezca de defectos… ¿Que es muy lindo? Sí que lo será, convenido, pero ya me tiene cansada esa criatura con su París. ¿Sabes lo que me dijo? No puedes imaginártelo. Pues… me dijo, yo creí que intentaba burlarse de mí, me dijo que los alrededores de París son más fértiles que la vega de Pluviosilla; que allí la vegetación es vigorosísima, que se dan las piñas tan hermosamente como en… ¡el Brasil!

Reading navigation