Explore "Las dos emparedadas" by Vicente Riva Palacio on Textopian. Read with annotations and highlights.
A cosa de diez leguas de Toledo, sobre una fértil llanura, falda de una sierra, se levantaba la villa de Consuegra o Consuvuera, como dicen los anticuarios que le llamaron sus fundadores.
Dos castillos estaban como en atalaya de la villa, o como recuerdo de sus dominadores, el uno fabricado por los romanos y el otro por los árabes.