Explore "Las dos emparedadas" by Vicente Riva Palacio on Textopian. Read with annotations and highlights.
El príncipe don Juan seguía avanzando con sus tres compañías y como si viniese al frente de un poderoso ejército, la consternación se había apoderado de todos los ánimos en Madrid.
Los partidarios de don Juan cobraban nuevos bríos, a medida que decaía más el ánimo de los del confesor de la reina; los indiferentes se hacían en aquellos momentos defensores del príncipe, y la reina no sabía en tales circunstancias más que lamentar la suerte que aguardaba al padre Nitardo.