Explore "Las dos emparedadas" by Vicente Riva Palacio on Textopian. Read with annotations and highlights.
El desmayo de la reina, que ciertamente no había estado en su mano el evitar, fue interpretado maliciosamente por los cortesanos: se tomó como la declaración oficial de sus amores con Valenzuela.
La fiesta por supuesto se terminó con disgusto de todo el mundo, y la reina volvió a Madrid, llevándose al herido.