Explore "Cristianos y moriscos. Novela lastimosa" by Serafín Estébanez Calderón on Textopian. Read with annotations and highlights.
En tanto de esto, el estropeado y Mercadillo, sentados en la celdilla del campanario, noble aposento del monaguillo, a la pavilosa luz de una de tantas candelillas como sisaba el muchacho, entrambos repasaban los papeles y envoltorios de la bolsa que olvidó el honrado usurero. Al cabo de buena pieza no pudo más el soldado, y dijo:
-¡Vive Dios! que todo el dinero lo tiene el bueno de Antúnez situado a ganancias, tal es la esterilidad de su bolsa. Pero en trueque papeles a carga: no queda más remedio. nóminas. listas de préstamos. no resta más senda, Mercado amigo, que aplicarle a este prestamista la receta que mi capitán Francisco de Carvajal le aplicó al susodicho notario romano, el de los 200.000 escudos. O múltese Antúnez, o sus papeles sufrirán el auto de fe más riguroso que ha visto Toledo. Pero alto allá: este otro papel es de fresca data, y envuelve otro papel cerrado y sellado con blasones y armerías. Antúnez no se contenta ya con la delgada usura de los aldeanos, y presta también a los grandes señores. Pero leamos; y en seguida así leyó el soldado: