Explore "Calvario y tabor" by Vicente Riva Palacio on Textopian. Read with annotations and highlights.
Alejandra no acudió a la cita que le había dado la tía Úrsula: en vano la buena vieja hizo más viajes al arroyo de los que necesitaba, y acarreó tanta agua como si tratara de apagar el incendio de su casa.
La mañana se pasó sin haber visto a la muchacha, y llegó por fin la tarde de aquel día, y la tía Úrsula iba creyendo ya que no vendría Alejandra, cuando la vio cruzar delante de su casa.