Explore "Vida de Pedro Saputo" by Braulio Foz on Textopian. Read with annotations and highlights.
O lo he soñado o lo he visto; yo creo que es lo segundo. ¡Y en qué ocasión y cómo la vide! Aún me hierve la sangre y se me enciende el coraje de pensarlo. ¡Cobarde! Allí debí morir, allí debí acabar, que ésta fue su intención o su aturdimiento. Pero me salvó el ángel antiguo de Pedro Saputo porque sabía que andando el tiempo había de tener la inspiración de escribir su vida. Agradezco su protección, y cumplo el encargo de la Providencia.
Tienen los de Almudévar, a la parte del pueblo que mira a Zaragoza, un santuario y capilla de Nuestra Señora de la Corona en un pueyo o montecillo donde en otro tiempo estuvo el castillo de los moros. Y como la hubiesen renovado de su vetustad y ruinas quisieron también pintarla, buscando para la obra un pintor muy afamado de Huesca llamado Raimundo Artigas, hombre melancólico, estreñido de genio, bilioso de color, seco de carnes, largo de cuello y claro de barbas; el cual pidió trescientas libras jaquesas por su trabajo con la condición que él pondría los colores y el agua limpia.