Explore "Vida de Pedro Saputo" by Braulio Foz on Textopian. Read with annotations and highlights.
No tomó el hábito de monja, como quieren decir algunos y cree el vulgo ignorante, que hasta han llegado a afirmar que profesó y vivió tres años en el monasterio. Todo es falso, todo inventación y donaire de hombres desatentados y burlones. ¿Y para qué? Para concluir con un cuento absurdo, infame y asqueroso que da náuseas y vergüenza. Nada de indecente, nada de negro ni de mulato pasó en aquel convento; de gracioso y amable, sí, mucho, porque no cabía otra cosa en la edad y miramiento de Pedro Saputo, ni en la amabilidad y virtud de aquellas señoras.
Admito, pues, dentro de rejas, que entonces no eran tan quisquillosas ni tan fuertes ni espesas como después se hicieron en todos los conventos como precaución necesaria contra la fragilidad humana que dentro se refugia, y diciéndoles que se llamaba Geminita, le destinaron por de pronto de ayudanta a la cocina, haciéndole sotacocinera. Duro le fue, repugnante y afrentoso; pero a dicha, de ahí a tres o cuatro días le preguntó la madre priora si sabía coser, y dijo que un poco a la moda y gusto de las gentes del siglo; y por prueba le dio a coser dos pares de calzoncillos de un reverendo exguardián que malas lenguas decían había sido y era en el día el amor más amartelado de una hermana de la priora, casada en el pueblo y ya viuda a la sazón; lo cual, como ve el lector, maldita la cosa que tocaban a la bienaventurada monja.