Explore "Vida de Pedro Saputo" by Braulio Foz on Textopian. Read with annotations and highlights.
¡Bienaventurados los mansos de temperamento, porque de ellos es el pesebre en este mundo y en el otro, el cielo de los que mueren sin chupar la sal del señor cura! Benditos, bonachones, pacíficos y alegres sin saber lo que es bondad, dicha, y alegría; sin amor ni odio de nada; la hojarasca, la paja del trato civil, que no sé cómo necesitan otro alimento que a sí mismos.
A los pocos días de llegado fue a visitarle un rico del pueblo, que llamaban Juan del Alto, y por mal nombre y apodo, Sisenando; el cual le dijo que venía a pedille consejo de lo que haría con su hija Teresita, muchacha de diecinueve años de edad, que habiendo ido a ver el año pasado a una tía monja en las descalzas de Huesca y pasado cinco o seis meses en el convento para aprender algunas monerías de la aguja, fue a buscalla y tuvo gran trabajo en traella a casa, porque dijo que quería ser monja. -Yo, añadió el buen hombre, le había pensado casar con un hijo de Pero Pérez de Tardienta, muy cosa y compinche mío, y con quien desde muchos años tenía medio concertado este casamiento.