Explore "Vida de Pedro Saputo" by Braulio Foz on Textopian. Read with annotations and highlights.
Dos años y medio hacía que había vuelto de su primera salida, y vivió desazonado porque continuamente le escribían y llamaban para obras de pintura, queriendo todos dársela a él con grande envidia de los pintores que hasta entonces se las competían entre sí en el país; y como reconocían la maestría de Pedro Saputo, callaban y se concomían. También esto sentía él, y para que no padeciesen necesidad, se excusaba de la mayor parte de las obras, y alguna vez de todas por no ofrecerse ninguna de mayor empresa. Al mismo tiempo venía estrecho aquel cielo a su alma grande; y concibiendo ya otras cosas que la vez primera, determinó irse a correr la España cuando menos, sin limitarse por tanto a sola España si le venía a mano. Resuelto que tuvo el viaje, compró una mula de buena presencia y poco precio, una buena espada (que sabía manejar), y el día fijado para la salida, montó y echó a andar hacia Cataluña. Y su madre, y la madrina y su hija, Eulalia y Teresita, que llorasen cuanto quisiesen, porque por ellas no había él de vivir y morir en aquel rincón del mundo.
No entró en su plan ir a ver a sus amigas, porque la edad les debía ir pidiendo a toda prisa las últimas palabras que todos quieren oír de los hombres, y él no se encontraba en ese caso. Pero pasaba no muy lejos de la aldea de las novicias, y no pudo menos de torcer allí el camino, como quiera que siendo dos no podían meterle en apuro, como hiciera Morfina, aunque bien sentía no verla.