Explore "Morriña" by Emilia Pardo Bazán on Textopian. Read with annotations and highlights.
La calle enterita, tiendas, puestos ambulantes, criadas y vecindad, conocía á Rogelio: como suele decirse, todo el mundo le debía un cuarto.
Eranle familiares los establecimientos, ó, mejor dicho, humildes tenduchos de loza, ultramarinos, novedades, cordelería y periódicos, que se incrustan entre las viejas é imponentes casas solariegas de la calle Ancha, animada por la concurrencia de los estudiantes y por el ascenso y descenso de los tranvías.