Explore "Misterio" by Emilia Pardo Bazán on Textopian. Read with annotations and highlights.
«A mí me habían puesto a buen recaudo en casa de una señora viuda de un suizo degollado el 10 de agosto. Vivía la infeliz retirada en el campo, y en aquella soledad contribuyó a resguardarme de miradas indiscretas una enfermedad de languidez que me postró en el lecho largos meses.
No atreviéndose a llamar a un médico (¡los niños desconocidos inspiraban entonces tales sospechas!, ¡me buscaba con tal empeño en las fronteras la policía! ), la viuda me cuidó a su manera con leche, aire puro y reposo. Fue lo suficiente; pero al levantarme advertí más que nunca la rara aprensión, de que jamás he podido curarme: para mí la existencia anterior era un delirio de la fiebre; en mi pasado ni había palacios ni torreones; mi vida se encerraba allí, entre las cuatro paredes del huerto. Como mi enfermera, nacida en uno de los cantones helvéticos, apenas hablaba francés, conversábamos siempre en alemán, idioma que era también el de mi madre, y el mismo a que recurríamos en la prisión, para que no nos entendiesen los carceleros. Así me habitué a esta lengua, que las circunstancias después me obligaron a emplear casi siempre.