Explore "Misterio" by Emilia Pardo Bazán on Textopian. Read with annotations and highlights.
«Volví en mi acuerdo rociado con agua y vinagre, y me encontré en una cama no muy mullida, pero cama verdadera; un grupo de dos o tres personas la rodeaba.
El carcelero tuerto me presentaba una taza de caldo caliente, que me hizo beber; sus modales ya eran distintos: me trataba con consideración. Cerré los ojos y sentí que alguien alzaba la manta que me cubría y registraba mi cuerpo desnudo bajo los andrajos inmundos, contaminados, mi única vestidura. Después supe que buscaban la curiosa señal que llevo en el muslo… bien sabes, Teresa, aquella que en mi niñez se llamaba el signo del Espíritu Santo. Una voz, cuyo acento no olvidaré nunca, exclamó: