Explore "Misterio" by Emilia Pardo Bazán on Textopian. Read with annotations and highlights.
Una después, en la cámara del Poliphéme la escena había cambiado por completo. Dorff estaba sentado y le rodeaban los tres carbonarios, que acababan de escuchar una relación sucinta de la historia de aquel hombre. El asombro y la lástima inundaban sus corazones. Luis Pedro en especial, a pesar de su habitual y taciturno mutismo, parecía como fuera de sí; tal era la agitación que su actitud revelaba, tal el sombrío fuego encendido en sus ojos, que relucían como dos ascuas vivas. Sobre la mesa estaba abierto el cofrecillo, del cual Dorff había extraído algunos papeles comprobantes de su relato; pero no se necesitaban: los caballeros de la libertad habían tenido fe desde el primer momento.
-¡Qué golpe para los tiranos! -exclamaba Luis Pedro. ¡Clavarles un puñal sería hacerles menos daño! ¡Visible es aquí la mano de la Providencia! ¡Ellos trajeron al suelo de la patria la invasión; ellos abrevaron en el Sena las monturas de los cosacos… y ahora les vamos a sellar en la frente la vergüenza de la usurpación y del fraude!… ¡Cuando yo soñaba con imponerles un castigo ejemplar y terrible… no creía que Dios pudiese tenérselo reservado tan completo, tan universal! ¡Y menos que me tomase por instrumento a mí… a nosotros!