Explore "Incertidumbre" by Hermine Oudinot Lecomte du Noüy on Textopian. Read with annotations and highlights.
Los días que siguieron al paseo por Saint Jouin fueron para Juan largos y penosos. Para emplear el tiempo, tomaba su bicicleta y recorría cada día, a toda velocidad, los alrededores de Etretat. A la tarde volvía, embrutecido de fatiga, y subía a su cuarto para prolongar indefinidamente su soledad. Aguardaba así, del azar, un motivo plausible para salir de Etretat sin herir a la señora Aubry, que no se habría explicado una partida precipitada. Afortunadamente como conocían su carácter independiente, respetaban su libertad, y nadie se preocupaba de hacerle modificar la manera de vivir que había adoptado.
María Teresa, con gran delicadeza, evitaba, durante las comidas, hablar de sus amigos y de lo que sucedía en la playa o en el Casino. Se esforzaba en no conversar más que sobre cosas susceptibles de interesar a Juan. Pero Diana no procedía con el mismo tacto y abrumaba a su prima con alusiones más o menos veladas sobre los obsequios siempre excesivos de Huberto Martholl.