Read "Satiricón" by Petronio online for free on Textopian. Full text with search, annotations, highlights, and AI-powered reading aids.
Nos colocamos en un lugar apartado cerca de la popa, y como no amanecía aún, Eumolpo se durmió.
A mí me fue imposible conciliar el sueño.
Reflexionaba tristemente en la imprudencia cometida al aceptar en nuestra compañía a Eumolpo, rival más peligroso todavía que Ascylto; su presencia me inspiraba las más vivas inquietudes, hasta que llame resueltamente a la razón para triunfar de mi tormento.
Es triste, me dije, que este niño agrade a nuestro compañero; pero las bellezas de la naturaleza, ¿no son acaso comunes a todos?
El sol brilla para todos.
La luna, con su incomparable cortejo de estrellas, no rehúsa su luz ni a los animales que buscan en la noche su pasto. ¿Qué puede compararse en belleza a las aguas?
Sin embargo, corren para todos los habitantes de la tierra. ¿Sólo el amor ha de ser producto del robo o secuestro y no premio al mérito?.
No obstante, sólo acostumbramos a apreciar debidamente los bienes que los demás nos envidian.
Un rival y anciano no es grave.
Aun cuando quisiera poseerlo, perdería el tiempo y el aliento.
Al reflexionar acerca de lo poco verosímil de una tentativa así por parte de Eumolpo, me tranquilicé, y cubriéndome la cabeza con el manto, traté e dormir: pero en el mismo instante, como sí la inconstante Fortuna me persiguiese, oí sobre cubierta una voz de sobra conocida que exclamaba: -¿Soy acaso objeto de irrisión?- Los ecos varoniles de esta voz me aterraron.
Pero llegó a su colmo mi espanto cuando oí una voz de mujer, que parecía también muy furiosa, que decía: -¡Si algún Dios pusiera entre mis manos a Giton, qué buen recibimiento le haría!- Este encuentro imprevisto nos heló a los dos la sangre en las venas, Yo, sobre todo, como bajo el imperio de atroz pesadilla, no pude en mucho rato decir palabra.
Al fin, sacudiendo a Eumolpo para despertarlo: -Por tu fe, le dije, anciano: ¿á quién pertenece este navío?
Dime, te lo ruego; ¿sabes qué pasajeros van en él?- El poeta, de mal humor por haberle interrumpido el sueño: -¿Es para no dejarnos dormir, contestó, para lo que has elegido el sitio más solitario de la nave?. ¿Qué puede importarte? ¿Qué adelantarás con que te diga que es el amo de este navío Licas de Tarento, y que lleva a esa ciudad a una viajera llamada Trifena?