Read "Satiricón" by Petronio online for free on Textopian. Full text with search, annotations, highlights, and AI-powered reading aids.
-¿A qué esos paliativos y términos medios, exclamé, cuando sólo la audacia puede salvarnos? ¿Tenemos más que embarcarnos en la chalupa, cortar el cable y abandonarnos al azar?
No quiero, sin embargo, forzarte, Eumolpo, a que compartas con nosotros el peligro. ¿Sería justo que compartieses, siendo inocente, con nosotros semejante riesgo?
Por satisfecho me daría si lográramos así salvarnos. -No es despreciable el consejo, replicó Eumolpo, sí pudiera realizarse. ¿Cómo no habían de advertir nuestra fuga?
Pero el piloto, que vigila siempre y pasa las noches estudiando el curso de los astros, estorbaría nuestro plan.
Y aunque dormitara, no podría dejar de vernos, a no ser que escapáramos por la parte opuesta a donde él vigila; y no es a la proa, sino a la popa, donde se halla el cable, cerca del timón, y por la popa tenemos que huir.
Además me sorprende, Encolpio, que no hayas hecho alto en que un marinero custodia día y noche la chalupa, dentro de ella, y sólo matándole o arrojándolo al mar a la fuerza, podríamos apoderarnos de ese barquichuelo.
Interroga a tu audacia para ver si te sientes capaz de esa hazaña.
En cuanto a mí, estoy pronto a seguiros sin temor a riesgo alguno, siempre que haya probabilidades de salvación.
No creo a nadie bastante loco para exponer su vida sin ninguna esperanza ¿No te parece así?.
Otro medio se me ocurre.
Os meteré en dos grandes valijas, como si formarais parte de mi equipaje; cerrarélas con las correas, dejando una sola pequeña abertura para respirar y daros alimento, y mañana haré público que mis los esclavos, temiendo un cruel castigo, se arrearon al mar durante la noche.
Así, cuando el viento nos haya conducido al puerto, os haré desembarcar entre mi equipaje, sin inspirar sospechas.
-No estaría mal pensado, exclamo yo, si fuéramos cuerpos sólidos que pueden ser encerrados a voluntad, a quienes el vientre no hace traición nunca; ¿pero no hemos de estornudar o roncar alguna vez?
Se te ocurre esta estratagema, porque la. empleado una vez con éxito?
Te concedo que podamos estar todo un día así empaquetados; ¿qué adelantaríamos?
Si la calma o los vientos contrarios nos retienen en el mar mucho tiempo, ¿qué haremos?
Como los vestidos consumidos por las arrugas, o como libros que el exceso de presión hace ilegibles, jóvenes como somos y no acostumbrados a ese género de fatiga, ¿hemos de poder convertirnos en estatuas?
Busquemos otro recurso de salvación.
Eumolpo, como literato, debe tener su provisión de tinta.
Tiñámonos de negro desde la cabeza a los pies, y pasaremos por esclavos egipcios, y haciendo de etíopes nos consideremos felices, con tal de evitar el riesgo temido, pues que despistaremos a los enemigos con el cambio de color. - ¡Eso, dijo Giton, o nos circuncidamos para pasar por judíos, o nos agujereamos las orejas para parecer árabes, o nos embadurnamos con clarión el rostro para que nos tomen por galos!