Explore "El rostro de la noche" by Edgar Wallace on Textopian. Read with annotations and highlights.
Slick Smith tenía que ser muy prudente. Sabía que todos los policías de Londres le andaban buscando, y era un hombre que no podía disfrazarse.
El tiempo le favorecía, porque la lluvia seguía cayendo. A Mr. Smith le agradaba el mal tiempo, porque así podía pasearse ante las mismas narices de los que le estaban vigilando. Se bajó el ala del sombrero, se subió el cuello y cruzó.