Explore "El rostro de la noche" by Edgar Wallace on Textopian. Read with annotations and highlights.
Dora Elton oyó la llave de su marido en la cerradura y se preparó para el choque del encuentro. Estaba temblando, aunque todavía conservaba puesto su abrigo de piel y la temperatura de la habitación era más que moderada. En la tensión de nervios en que estaba, todos los sonidos se aumentaban, y ella le oyó dejar su bastón en el armario del hall; el crujido de sus pies sobre la alfombra, y esperó. Una vez había leído ella que un hombre (¿o sería una mujer?), había ejecutado la voluntad de un hipnotizador, obedeciéndole ciegamente. Un día, la víctima experimentó una alegre sensación de libertad, de alivio, y supo que su tirano había muerto.
Y Lacy Marshalt había muerto. Lo mismo que si ella se hubiera estacionado entre la multitud y hubiese oído las noticias que circulaban entre las gentes, lo habría sabido ella por ese brusco sacudimiento que la apartaba de su obsesión. Ella sentía como siente un criminal la mañana de su ejecución.