Explore "Insolación y Morriña" by Emilia Pardo Bazán on Textopian. Read with annotations and highlights.
Salvó la escalera como pájaro á quien abren el postigo de su penitenciaría, y con el mismo paso vivo, echó calle abajo hasta Recoletos. La cita era en aquel sitio señalado donde Pacheco había tirado el puro: casi frente á la Cibeles. Asís avanzaba protegida por su antucá, pero bañada y animada por el sol, el sol instigador y cómplice de todo aquel enredo sin antecedentes, sin finalidad y sin excusa. La dama registró con los ojos las arboledas, los jardincillos, la entrada de la Carrera y las perspectivas del Museo, y no vió á nadie. ¿Se habría cansado Diego de esperar? ¡Capaz sería!. De pronto, á sus espaldas, una voz cuchicheó afanosa:
-Allí. entre aquellos árboles. El simón.