Explore "Una sociedad mejor" by John Kenneth Galbraith on Textopian. Read with annotations and highlights.
El objetivo último de una sociedad mejor se halla en el campo de la política exterior. Allí se busca la paz duradera entre las naciones. Nada es tan importante, pues nada contribuye tanto al dolor, a la privación y a la muerte como los conflictos militares. Estos envían a los jóvenes, y en la actual era nuclear a los mayores y a los viejos, a una súbita y segura destrucción y a la desesperanza íntima, por mucho que se oculte, de vivir con esta perspectiva. En el reino de la inteligencia humana pocas cuestiones han presentado tantas dificultades a lo largo del tiempo como la justificación de la guerra y de las consecuciones bélicas. Y nada ha negado con tanta claridad la pretensión de progreso humano e ilustración civilizada del siglo que ahora acaba como las dos grandes guerras europeas, la gran guerra del Pacífico y los conflictos, menores pero igual de crueles, de Corea y Vietnam. Estas han sido las punzantes excepciones al avance hacia una sociedad mejor. La prevención de tales tragedias masivas es, junto con la solución a los problemas de los pobres del planeta, la tarea más urgente de toda sociedad que abarque y pretenda proteger a toda la humanidad.
El éxito económico de una buena sociedad es primordial para mantener relaciones pacíficas tanto dentro de las naciones como entre las naciones. Es esencial para la paz y la estabilidad dentro del estado-nación; pesa muchísimo sobre las relaciones entre estados, y cada vez más, como enseguida propugnaremos. Pero eso no es todo. Queda la necesidad de contrarrestar y negar las presunciones del poder militar, para el que la guerra es un aspecto inevitable de la existencia humana, con la consiguiente demanda de armas de efectos aún más terroríficos. De ahí, de manera algo más que casual, surge también el principal escándalo de nuestro tiempo: el comercio de armas destinadas a los países pobres, comercio que normalmente y en grandes cantidades favorece los aparatos militares de esos países, donde aún hay una sobrecogedora necesidad de alimentos vitales, atención médica y enseñanza.