Explore "Los Merodeadores de Fronteras" by Gustave Aimard on Textopian. Read with annotations and highlights.
El Jaguar adoptó tan bien sus medidas, y el traidor que guió la conducta de plata maniobró tan bien, que los mejicanos habían caído en una emboscada de la cual era muy difícil, ya que no imposible, que saliesen.
Los soldados, atemorizados un instante por la caída de su jefe cuyo caballo fue herido mortalmente en el principio de la acción, pero dóciles, sin embargo, a la voz del capitán, quien por un esfuerzo supremo había logrado levantarse casi en seguida, se agruparon en torno de la recua, y haciendo frente con resolución a todos los costados a la vez, se dispusieron a defender con valor el precioso depósito confiado a su custodia.