Explore "Platero y yo" by Juan Ramón Jiménez on Textopian. Read with annotations and highlights.
Ibamos al cortijo de Montemayor, al herradero de los novillos. El patio empedrado, sombrío bajo el inmenso y ardiente cielo azul de la tardecita, vibraba sonoro del relinchar de los caballos pujantes, del reír fresco de las mujeres, de los afilados ladridos inquietos de los perros. Platero en un rincón se impacientaba.
Pero, hombrele dije, si tú no puedes venir [1] con nosotros; si eres muy chico.