Explore "Prosa Política" by Rubén Darío on Textopian. Read with annotations and highlights.
Como es sabido, entre las islas del archipiélago antillano, Santo Domingo, llamada primitivamente La Española, es la segunda en extensión territorial, y después de la isla de Cuba, la más histórica, rica y hermosa. Ella fué la primera tierra que descubrió Colón y donde fundó la primera ciudad, haciéndola el centro de las operaciones del descubrimiento, conquista y colonización del Nuevo Mundo. Por sus bellezas naturales, por haber empezado allí el glorioso descubrimiento, y acaso, también, por haber empezado allí sus infortunios, esa isla fué la preferida y más amada del gran Almirante, por lo que en sus disposiciones testamentarias le donó sus restos, que la República, orgullosa de tan precioso legado, guarda entre el mármol y el bronce de un suntuoso monumento.
Por su bella situación geográfica, la isla de Santo Domingo, cuyo dominio se dividen la República Dominicana y Haití, es uno de los países de la América Latina que tiene porvenir más halagador. A quince leguas de Cuba, a treinta de Jamaica, a diez ocho de Puerto Rico y a ochenta de Venezuela; siendo uno de los países más cercanos a Estados Unidos y la antilla más próxima a Europa; teniendo grandes y abrigadas bahías, como la del Samaná, donde podrían caber ampliamente todas las escuadras del mundo; y pudiendo ofrecer, abierto ya el canal de Panamá, por el estrecho de la Mona, el camino más seguro y corto entre los dos Hemisferios, será seguramente, en un futuro próximo, uno de los centros comerciales más florecientes del Mar Caribe.