Explore "No contar todo" by Emiliano Monge on Textopian. Read with annotations and highlights.
Durante los meses, primero, y los años, después, que seguirán a este otro día del que aquí ha quedado ya también constancia, las obsesiones de Emiliano lo llevarán a visitar, en secreto y cada vez que pueda hacerlo, a su abuelo -quien por entonces vivirá en León, Guanajuato, regenteando una minúscula marisquería que va a llamarse El Sinaloense Renovado; tendrá una novia de la edad de sus nietos, cuyo nombre será Mireya y con quien vivirá, Carlos Monge McKey, en un cuarto rentado; escuchará todas las tardes uno o dos partidos de beisbol por la radio; jugará, religiosamente, al Melate, eligiendo sus números con base en el cuaderno en el que habrá antes anotado todos y cada uno de los resultados anteriores; leerá, por lo menos, una novela a la semana, y tirará el tarot de vez en cuando: Solamente a los amigos y solamente sin cobrarles, le dirá su abuelo a Emiliano, cuando él suplique que, por favor, le eche alguna vez aquellas cartas.
Y lo llevarán, además, a juntar tantas versiones sobre la muerte de Carlos Monge McKey, que, si quisiera, podría escribir una novela -su tío Nacho, por ejemplo, le dirá que su padre tuvo que irse porque estaba amenazado, tras haberse acostado con la esposa de un narco; su tía Silvina, por su parte, le prometerá que su padre se hizo el muerto para irse a Europa con su amante; el padre de un amigo suyo, quien también naciera en Sinaloa y que había sido periodista, le enseñará la portada de un periódico local que él mismo había redactado y le dirá que su abuelo fingió su muerte para sacar de México el dinero que el tío abuelo de Emiliano, gobernador de aquel estado, se robara; su tío Toño, el hermano de su madre y quien será el otro padre de Emiliano, le contará que su abuelo engañó a todos porque había empezado, con los guaruras de su cuñado, a traficar droga en un yate, y el Gordo, aquel primo, hermano o hermano-primo de Carlos Monge Sánchez, le dirá que Carlos Monge McKey se hizo el muerto no porque tuviera algún negocio con su padre, sino porque un par de días antes de aquella explosión en la cantera había discutido, se había peleado y al final había matado a un pelado que lo estaba amenazando por haberle embarazado a una hija.