Explore "La elección del vestido" by Rodolfo Mata on Textopian. Read with annotations and highlights.
(Estampa de Toyokuni).
La cortesana de cuerpo ondulante, de blanca faz hierática y de negro y aparatoso peinado, ha de llamarse con delicioso nombre simbólico "Luna del alba", "Botón de iris" o "Nieve azul". Cortesana princesa, hada de los kioscos verdes del Yoshiwara, ha de cantar al son de la biwa,1 arcaicas leyendas de amor y de heroísmo, e iniciada en todos los refinamientos cortesanos, en todos los misterios venusinos, ha de decir, al exhalarse la primera voluta del pebetero de bronce, el nombre del perfume que arde y en el silencio de las noches nupciales celebrará su gracia las ochenta caricias enervantes de su ritual erótico. Mientras, entre un hacinamiento de trajes de aparato, elige el kimono que vestirá esa tarde. Tiende su mano llena de impulsos y de arrepentimientos. Hay una túnica heroica y majestuosa en cuya sedeña negrura, bordados en oro, luchan dos dragones con enlazamientos furiosos; hay una túnica en que albea la tristeza, el luto blanco del Japón, y alzando un vuelo emigrante, cruza su polar blancura un bando de lejanas aves grises. hay una túnica de tierno verde acuático donde los lirios heráldicos bordan sus volutas de luminosa nieve; hay una túnica color de claro de luna en cuyos ampos vuelan pardos murciélagos; hay una túnica color de tarde otoñal sembrada de hojas caídas, de plumas flotantes, de pétalos arrebatados y de regueros de polen; hay una túnica de púrpura cruzada por arroyos de plata; hay. Con qué túnica vestirá ese día su codiciado cuerpo la regia cortesana? La ha encontrado al fin! El feliz vestido será aquel teñido con el matiz que el capricho de un emperador hizo encontrar a la paleta china; será aquel de azul moribundo color de "cielo después de la lluvia". Lo vestirá, atravesará lentamente la avenida de almendros sacudida por la brisa vesperal y cuando doce golpes de gongo anuncien a su amante de aquella noche, el embajador de Corea la contemplará envuelta en su manto de azul indefinible que habrá salpicado una lluvia de pétalos blancos descendiendo hasta ella desde los almendros floridos.