Explore "El diosero" by Francisco Rojas González on Textopian. Read with annotations and highlights.
Fue el lunes por la tarde; quedó en la cuneta de la carretera con los brazos extendidos en cruz; en su rostro cobrizo y polvoriento perduraba un gesto de sorpresa y en sus ojos semiabiertos un estrabismo horrible, que decía a las claras de la postrera conmoción. Cera de él el borrico cargado con dos tercios de leña y un pellejo inflado de pulque; más cerca todavía, ―Tlachique‖, el perro ―jolín‖ y esquelético, rascaba su sarna sin perder de vista al cadáver de su amo.
Así encontraron el cuerpo de Plácido Santiago los que regresaban a su pueblo de Panales, después de hacer el ―tianguis‖ en Ixmiquilpan. A Panales, que agachaba su humildad al margen de la carretera de México a Laredo.