Explore "Seda" by Alessandro Baricco on Textopian. Read with annotations and highlights.
Por días y días Hervé Joncour tuvo la carta con él, doblada en dos, metida en el bolsillo. Si cambiaba de vestido, la ponía en el nuevo. No la abrió nunca para mirarla. De vez en cuando le daba vueltas en la mano, mientras hablaba con un aparcero, o esperaba que llegara la hora de la cena sentado en la terraza. Una tarde se puso a observarla contra la luz de la lámpara en su estudio. En transparencia, las huellas de los minúsculos pájaros hablaban con voz desenfrenada. Decían algo completamente insignificante o algo capaz de revolucionar una vida: no era posible saberlo, esto le gustaba a Hervé Joncour. Sintió llegar a Hélene. Puso la carta sobre la mesa. Ella se aproximó y, como todas las tardes antes de retirarse a su habitación, se inclinó a besarlo. Cuando se dobló hacia él, la camisa de noche se le abrió un poco en el pecho. Hervé Joncour vio que no tenía nada debajo, y que sus senos eran pequeños y cándidos como los de una chiquilla.
Por cuatro días siguió haciendo su vida, sin cambiar nada en los prudentes ritos de su jornada. La mañana del quinto día se puso un elegante conjunto gris y partió para Nimes. Dijo que regresaría antes del anochecer.