Explore "Seda" by Alessandro Baricco on Textopian. Read with annotations and highlights.
Hervé Joncour partió con ochenta mil francos en oro y los nombres de tres hombres, procurados por Baldabiou: un chino, un holandés y un japonés. Cruzó la frontera francesa cerca de Metz, atravesó Württemberg y Baviera, entró en Austria, alcanzó en tren Viena y Budapest para luego proseguir hasta Kiev. Recorrió a caballo dos mil kilómetros de estepa rusa, superó los Urales, entró en Siberia, viajó por cuarenta días hasta encontrar el lago Bajkal, que la gente del lugar llamaba: el mar. Remontó el curso del río Amur, caboteando la frontera china hasta el océano, y cuando llegó al océano se detuvo en el puerto de Sabirk por once días, hasta que un barco de contrabandistas holandeses lo llevó a Cabo Teraya, sobre la costa oeste del Japón. A pie, recorriendo caminos secundarios, atravesó las provincias de Ishikawa, Toyama, Niigata, entró en la de Fukushima y alcanzó la ciudad de Shirakawa, la rodeo por el lado este, esperó dos días a un hombre vestido de negro que lo vendó y lo llevó a un poblado en las colinas, donde pasó una noche, y a la mañana siguiente hizo el negocio de los huevos con un hombre que no hablaba y tenía el rostro cubierto con un velo de seda negra. Al atardecer escondió los huevos entre las maletas, le dio la espalda al Japón y se dispuso a tomar el camino de regreso.
Apenas había dejado las últimas casas del lugar cuando un hombre lo alcanzó, corriendo, y lo detuvo. Le dijo cualquier cosa en un tono conciso y perentorio; luego lo acompañó de vuelta, con firme cortesía.