Explore "Seda" by Alessandro Baricco on Textopian. Read with annotations and highlights.
Francia, los viajes por mar, el perfume de las moreras en Lavilledieu, los trenes de vapor, la voz de Hélene, Hervé Joncour continúo relatando su vida como nunca, en su vida, lo había hecho. Esa muchachita seguía mirándolo, con una violencia que arrancaba a cada una de sus palabras la obligación de sonar memorable. Ahora el cuarto parecía caer en una inmovilidad sin retorno cuando de improvisto, y de un modo absolutamente silencioso, ella sacó una mano del vestido, haciéndola deslizar sobre la estera delante de sí. Hervé Joncour vio llegar esa mancha pálida al margen de su campo visual, la vio rozar la taza de té de Hara Kei y después, absurdamente, continuar deslizándose hasta apretar sin siquiera dudarlo la otra taza, que era inexorablemente la taza en que él había bebido, levantarla ligeramente y llevársela. Hara Kei no había dejado de mirar por un instante, sin expresión, los labios de Hervé Joncour.
La chiquilla alzó ligeramente la cabeza.