Explore "Neoporfirismo, Hoy como ayer" by Andrés Manuel López Obrador on Textopian. Read with annotations and highlights.
Del presupuesto ordinario tampoco fue mucho lo ejercido en los ramos de Gobernación, Justicia, Educación y Fomento. El de Guerra seguía siendo el que más dinero público consumía y una buena cantidad del presupuesto se destinaba a la burocracia. En 1868, para el pago de empleados del gobierno se ejercieron 7 millones 700 mil pesos y, en 1910, 70 millones, casi diez veces más y el 63 por ciento de las rentas federales de ese año. Pero si bien la obra material más importante del Porfiriato se realizó con deuda pública y ésta se elevó como la espuma, su manejo y, sobre todo, la fama adquirida de buenos pagadores y de espléndidos dispensadores de ganancias para financieros internacionales, ayudó mucho en la estrategia central del gobierno de atraer la mayor cantidad de inversión foránea al país. En ello el éxito fue rotundo. La llegada de abundante inversión externa, más que ninguna otra fuente de financiamiento, produjo el impresionante crecimiento económico del país.
A lo largo de todo el periodo porfirista fue constante el ascenso de la inversión extranjera. En 1897, según Arnaldo Córdova, el capital de estadounidenses en México era de 200 millones de dólares; "para 1911, la cifra alcanzaba los 1 100 millones. En 1880 Inglaterra tenía en México una inversión de 164 millones de dólares; en 1911 eran más de 300 millones. En 1902, Francia tenía colocados en México menos de 100 millones de dólares; para 1911 tenía 400 millones. "33 Jesús Silva Herzog con datos del libro México y los capitales extranjeros de Carlos Díaz Dufoó, nos dice que "en 1903, el cónsul general de Estados Unidos en la ciudad de México, calculaba que en ese año las inversiones de su país en el nuestro se elevaban a algo más de 1 000 millones de pesos. Cuatro años después las estadísticas oficiales de los Estados Unidos estimaban esas inversiones en 600 millones de pesos más, es decir en 1 600 millones en números redondos.