Explore "El arroyo" by Eliseo Reclus on Textopian. Read with annotations and highlights.
Entre los innumerables arroyos que corren por la superficie de la tierra y se precipitan en el mar ó se reúnen para formar grandes ríos, éste, cuyo curso vamos á seguir, no tiene nada que particularmente atraiga la atención de los hombres. No sale de altos montes cubiertos de hielo; sus orillas no aparecen pobladas de una especial vegetación; su nombre no es tampoco célebre en la historia. No obstante, es encantador, ¿pero qué arroyo no lo es, á menos de que corra por fétidas tierras pantanosas, por el desagüe de las ciudades ó que sus orillas no hayan sido afeadas por un cultivo sin arte?
Los montes de donde nacen aguas del arroyuelo son de una mediana elevación: verdes hasta la cima, aparecen afelpados por los prados de sus hondonadas; las pequeñas colinas que le rodean están pobladas de bosque, y los terrenos para el pastoreo, medio cubiertos por los azulados vapores del aire, tapizan las altas pendientes. Una cima de ancho lomo domina las demás cumbres, que, alineándose en larga fila, forman una prolongada cadena de colinas entre los valles laterales. Las bruscas escarpaduras y los promontorios avanzados, no permiten encerrar el paisaje en una mirada: al pronto sólo se ve una especie de laberinto donde depresiones y alturas alternan sin orden; pero si voláramos como los pájaros, ó si nos balanceáramos en la barquilla de un globo, se vería que los límites de las vertientes se redondean alrededor de todas las fuentes del arroyo como un anfiteatro, y que los barrancos abiertos en la vasta redondez se inclinan y convergen para reunirse en un valle común. La cadena principal de las alturas forma el borde más elevado del circo; otros dos lados los forman cadenas laterales que, bajando gradualmente, se alejan de la grande arista, y algunas pequeñas colinas se aproximan para cerrar el circo paralelamente á los grandes montes; dejan, sin embargo, una abertura por la cual se escapa el arroyo.