Explore "El caballero de la mesa redonda" by Leopoldo Alas on Textopian. Read with annotations and highlights.
Jamás había estado enfermo, ni pensaba estarlo. Muchas y muy complicadas eran las causas que contribuían a esta perfecta salud, que era la suprema ambición de Anchoriz, su única ocupación seria; pero si algún entrometido se atrevía a preguntarle: -Hombre, ¿qué receta tiene usted para estar siempre bueno?- Mamerto contestaba sonriendo: -No lea usted nunca después de comer.
Y si el que consultaba le merecía algún interés, añadía Anchoriz: -Ni antes.