Explore "Un cabito de lápiz" by Cristina Pacheco on Textopian. Read with annotations and highlights.
–Condenados escuincles. Ora sí se pulieron. En vez de que me dejaran todo esto limpio, hicieron más batidero. En su casa sus madres no les permiten echar confeti porque es bien difícil de barrer; pero ¿qué tal aquí? Claro, qué les importa, si al fin la que se amuela soy yo.
Tan áspero como la voz de Loreto es el ruido de la escoba de varas que ella frota contra el piso de cemento. Unas gotitas humedecen su rostro. Se detiene para mirar el cielo: