Explore "Las joyas de la familia" by Cristina Pacheco on Textopian. Read with annotations and highlights.
Gracias al matrimonio de la tía Luz, el modestísimo y común apellido familiar adquirió, en un punto del largo trayecto, un matiz aristocrático. Naturalmente que al referirnos a esa rama de la familia, nosotros -hijos de un agricultor a quien la pobreza del campo convirtió en matancero- lo hacíamos con el respeto con que se habla de seres superiores, inalcanzables.
De que éramos repudiados por aquella familia había infinidad de pruebas. Por ejemplo, jamás recibimos la visita de mi tía Luz, con todo y que habitaba muy cerca de nuestra casa. La división entre su mundo y el nuestro era una avenida anchísima, arbolada, que ella -pretextando reumatismo y jaqueca- jamás cruzó. Seguro que veíamos el mismo panorama, el mismo cielo; seguro que padecíamos el mismo clima y, sin embargo, todo era distinto por el simple hecho de estar nosotros sumidos en la barranca y ella en la parte alta, bella y limpia de esta zona.