Explore "Ecos en el río de piedras" by Cristina Pacheco on Textopian. Read with annotations and highlights.
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Nada más los pirules le daban sombra al camposanto. Entre un tronco y otro se veían nopales, huizaches y hierbas de las que nacen solitas. De la reja que alguna vez rodeó el solar no quedaron más que pedazos, así que los cortejos podían haber llegado por los mismos caminos que habían hecho los ladrones o los amantes. Pero nadie lo hizo. Al menos yo no lo recuerdo. Cuando venían a traer algún difunto me daban centavos extra para que les abriera la puerta de fierro, que por cierto nunca estuvo cerrada. Con empujarla tantito hubiera sido suficiente. Pero eso tampoco nadie lo hacía. Como que la muerte tiene sus formalidades. Lo comprendo bien: ésa impone hasta a personas como yo que la vemos casi a diario.