Explore "Jerónimo, el viejo" by Cristina Pacheco on Textopian. Read with annotations and highlights.
Don Jerónimo siempre estuvo orgulloso de ser un hombre alto, fornido; pero ahora, conforme se acercan los pasos de su hija Marina, le gustaría hacerse pequeñito para no ocupar espacio en la habitación de techos de lámina, para no hacer bulto en el catre. Igual que cuando era niño, desearía hacerse invisible, perderse entre la manta gris que le sirve de sábana y cobija. Es inútil. Cuando la puerta se abre cae la luz sobre su cuerpo como una acusación. Intenta sonreir.
–¿Eres tú? Pensé que era el Juanito. Ya sabes; en cuanto se despierta, jala pa'ca. ¿Por qué no ha venido? ¿Está enfermo? -don Jerónimo se da cuenta de que su ojo izquierdo supura más que nunca. Parpadea.