Explore "El hombre que amaba a los perros" by Padura, Leonardo on Textopian. Read with annotations and highlights.
Réquiem.
Hace treinta y un años Iván me confesó que durante mucho tiempo había tenido un sueño: ir a Italia. En la Italia de su anhelo, Iván no hubiera podido dejar de hacer varias cosas: visitar el Castel Sant' Angelo; ir, como en peregrinación, a Florencia, y contemplar los paisajes toscanos que alguna vez había visto Leonardo; asombrarse ante el duomo de la ciudad y sus mármoles verdes; recorrer Pompeya como quien lee un libro eterno sobre lo eterno de la vida, la pasión y la muerte; comerse una pizza y unos espaguetis verdaderos, preferiblemente en Nápoles; y, para garantizarse el regreso, lanzar una moneda en la Fontana de Trevi. Mientras llegaba el gran momento, Iván había alimentado su sueño estudiando las obras de Leonardo (aunque quien de verdad lo enloquecía era Caravaggio), viendo las películas de Visconti y de De Sica, leyendo a Calvino y las novelas sicilianas de Sciascia, tragando las pizzas esponjosas y las pastas blandas que se establecieron en la isla en los años sesenta y que tanta hambre nos mataron durante muchos años. El suyo fue un deseo tan persistente, tan bien diseñado, que he llegado a pensar si en realidad Iván había estudiado periodismo con la única esperanza de, algún día, poder viajar (a Italia) en aquellos tiempos en que casi nadie viajaba y nadie lo hacía si no era en misión oficial.