Explore "Los pescadores de ballenas" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
¿A qué lugar de la costa americana habían llegado los audaces balleneros? Era imposible saberlo; pero, según sus cálculos, debían de hallarse entre el Yukon, gran río que desembocaba por el Oeste, y el Mackenzie, que desaguaba por el Este. En cuanto a lo demás, ni el teniente ni el arponero se preocupaban poco ni mucho; bastábales encontrarse en la playa tan suspirada, que era su salvación.
Tal vez les quedaba por recorrer mucho camino y tenían que afrontar aún muchos peligros. Allí estaba América a pocos pasos de distancia, y no necesitaban más. Todo consistía en encontrarse con alguna tribu de esquimales o de indios y, lo que era mejor, con alguno de los establecimientos fundados en aquellas tierras por la Compañía de la Bahía de Hudson para el comercio de pieles. Ansiosos de sentar la planta en aquel territorio, alcanzado casi por milagro y sin fatiga, no perdieron un instante, y arrastrando el trineo con una larga correa, se dirigieron resueltamente hacia delante. Por desgracia, el camino no era fácil. El hielo, revuelto y levantado por los choques de los icebergs, los palks y los streams, presentaba por doquiera sinuosidades o aguzadas puntas, y crujía de un modo poco tranquilizador, como si estuviera a punto de abrirse. El trineo, no hallando medio de resbalar sobre un terreno desigual y poco firme, inclinábase unas veces y se atascaba otras, haciendo sudar a nuestro arponero como si el termómetro no se hallara a doce grados bajo cero.