Explore "El cocinero" by Jorge Luis Borges on Textopian. Read with annotations and highlights.
Eran tan comilones como estirados, el señor y la señora. La primera vez que el cocinero vino, gorro en mano, a decirles:
-Permítanme, ¿el señor y la señora están satisfechos?
Le contestaron:
-Se lo haremos saber por el mayordomo.
La segunda vez no contestaron. La tercera vez pensaron echarlo a la calle, pero no pudieron resolverse, porque era un cocinero excepcional. La cuarta vez (¡Dios mío! , vivían en las afueras, siempre estaban solos, se aburrían tanto), la cuarta vez empezaron:
-La salsa de alcaparras, formidable, pero el canapé de perdiz, medio duro.
Llegaron a hablar de deportes, de política, de religión. Es lo que quería el cocinero, que no era otro que Fantomas.
Max Jacob, Le Cornet à Dés (1917).