Explore "El jugador" by Fyodor Dostoevsky on Textopian. Read with annotations and highlights.
Confieso que aquella misión me era desagradable. Aunque decidido a jugar, no pensaba empezar por cuenta ajena.
Me sentía incluso desconcertado y penetré de muy mal humor en la sala de juego. Nada de todo aquello me agradó a la primera ojeada. No puedo soportar el servilismo de los cronistas de todos los países, y especialmente de Rusia, que al comenzar la primavera celebran a coro dos cosas: primero, el esplendor y el lujo de las salas de juego en los balnearios del Rin, y luego los montones de oro, que, según afirman, cubren las mesas. No se les paga por hacer estas descripciones, que sólo están inspiradas en una complacencia desinteresada.