Explore "Historia de la Revolución Rusa" by Leon Trotsky on Textopian. Read with annotations and highlights.
La civilización ha hecho del campesino el asno que lleva la carga. La burguesía, a fin de cuentas, ha modificado solamente la forma de la carga. Apenas llegado al umbral de la vida nacional, el campesino sigue detenido ante el umbral de la ciencia. El historiador se interesa normalmente tan poco por él como un crítico teatral puede interesarse por los oscuros personajes que barren la escena, llevan a la espalda el cielo y la tierra y limpian los trajes de los artistas. La participación de los campesinos en las revoluciones del pasado sigue hasta el presente apenas dilucidada.
«La burguesía francesa ha comenzado por emancipar a los campesinos -escribía Marx en 1848. Con la ayuda de los campesinos ha conquistado Europa. La burguesía prusiana estaba tan aferrada a sus intereses propios, inmediatos, que perdió incluso este aliado y lo convirtió en un instrumento de la contrarrevolución feudal». En esta contradicción hay de cierto lo que se refiere a la burguesía alemana; pero afirmar que «la burguesía francesa había comenzado por emancipar a los campesinos» es hacerse eco de la leyenda oficial francesa que ejerció en su tiempo una gran influencia, incluso sobre Marx. En realidad, la burguesía, en el sentido propio de la palabra, se oponía con todas sus fuerzas a la revolución campesina. Ya en los cuadernos de quejas de 1789, los líderes provinciales del Tercer Estado rechazaban, bajo el pretexto de una mejor redacción, las reivindicaciones más violentas y osadas. Las famosas decisiones de la noche del 4 de agosto, adoptadas por la Asamblea nacional bajo el cielo rojo de las aldeas que ardían, fueron durante largo tiempo una fórmula patética sin ningún contenido. A los campesinos que no querían resignarse a ser engañados, la Asamblea constituyente les llamaba a «volver al cumplimiento de sus deberes y a considerar la propiedad -¡feudal! - con el respeto adecuado». La guardia nacional se puso más de una vez en marcha para reprimir los movimientos del campo. Los obreros de las ciudades, tomando el partido de los campesinos insurrectos, acogían a la represión burguesa a pedradas y tejazos.