Historia de la Revolución Rusa by Leon Trotsky

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Los abogados y los periodistas, las clases perjudicadas por la revolución, han gastado grandes cantidades de tinta en demostrar que el movimiento de Febrero, que se quiere hacer pasar por una revolución, no fue en rigor más que un motín de mujeres, transformado después en motín militar. También Luis XVI se obstinaba en creer en su tiempo que la toma de la Bastilla no era más que un motín, hasta que las cosas se encargaron de demostrarle de un modo harto elocuente que se trataba de una revolución. Los que salen perdiendo con una revolución rara vez se inclinan a llamarla por su nombre, pues éste, a pesar de todos los esfuerzos de los reaccionarios enfurecidos, va asociado, en el recuerdo histórico de la Humanidad, a una aureola de emancipación de las viejas cadenas y prejuicios. Los privilegiados de todos los siglos y sus lacayos intentan, invariablemente, motejar de motín, sedición o revuelta de la chusma a la revolución que los derriba de sus puestos. Las clases caducas no se distinguen precisamente por su gran inventiva.

Poco después del 27 de febrero hiciéronse tentativas para equiparar la revolución de Febrero al golpe de Estado militar de los Jóvenes Turcos, con que, como sabemos, tanto había soñado la alta burguesía rusa. Tan infundada era, sin embargo, esta analogía, que hubo de ser seriamente combatida por uno de los periódicos burgueses. Tugan-Baranovski, economista que en su juventud había pasado por la escuela de Marx, una especie de variante rusa de Sombart, escribía el 20 de marzo, en Las Noticias de la Bolsa (Birchevie Wedomosti): «La revolución turca consistió en una sublevación victoriosa del ejército, preparada y realizada por los jefes del mismo. Los soldados no eran más que unos ejecutores obedientes de los propósitos de sus oficiales. Los regimientos de la Guardia que el 27 de febrero derribaron el trono ruso prescindieron de sus oficiales. No fueron las tropas, sino los obreros quienes iniciaron la insurrección; no los generales, sino los soldados quienes se personaron ante la Duma. Los soldados apoyaban a los obreros no porque obedecieran dócilmente las órdenes de sus oficiales, sino porque. sentían el lazo que les unía a los obreros como una clase compuesta de trabajadores, como parte de ellos mismos. Los campesinos y los obreros: he ahí las dos clases sociales a cuyo cargo ha corrido la revolución rusa».

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