Explore "Historia de la Revolución Rusa" by Leon Trotsky on Textopian. Read with annotations and highlights.
Ya a principios de agosto, Kornílov había dado orden de que la división «salvaje» y el tercer cuerpo de Caballería fueran trasladados del frente suroccidental a la zona del triángulo ferroviario Nevel-Novosokolniki-Velikie Luki, que con el pretexto de tener dispuestas reservas para la defensa de Riga, ofrecía una cómoda base para el ataque contra Petrogrado. En aquel entonces, el generalísimo en jefe había dado asimismo orden de concentrar una división cosaca en la región comprendida entre Viborg y Bieloostrov; a ese puño levantado sobre la cabeza misma de la capital -¡de Bieloostrov a Petrogrado no hay más que treinta kilómetros! - se le daba la apariencia de reserva para posibles operaciones en Finlandia. Por tanto, ya con anterioridad a la conferencia de Moscú, se habían movilizado para el ataque contra Petrogrado las cuatro divisiones de Caballería, que eran consideradas como las más eficaces para la lucha contra los bolcheviques. Con respecto a la división del Cáucaso, entre la gente de Kornílov se decía sencillamente: «A los montañeses les es igual a quién han de degollar». El plan estratégico era muy sencillo. Tres divisiones, procedentes del Sur, serían transportadas en ferrocarril hasta Tsarskoie-Selo, Gachina y Krasnoie-Selo, desde donde se las mandaría a la capital, con el fin de que ocuparan la parte meridional de la misma, avanzando por la orilla izquierda del Neva «al recibirse la noticia de que se han iniciado los desórdenes en Petrogrado y no más tarde de la mañana del primero de septiembre». La división que se hallaba en Finlandia, debía ocupar simultáneamente la parte norte de la capital.
Por medio de la asociación de oficiales, Kornílov se puso en contacto con las sociedades patrióticas de Petrogrado, las cuales, según decían ellas mismas, disponían de 2000 hombres perfectamente armados, pero que tenían necesidad de oficiales expertos. Kornílov prometió mandarles jefes del frente, so pretexto de que salían con licencia. Para observar el estado de ánimo de los obreros y soldados de la capital y la actividad de los revolucionarios, se creó un contraespionaje secreto, al frente del cual se puso el coronel de la división «salvaje» Heiman. La cosa se hizo dentro del marco de los reglamentos militares: el complot disponía de los servicios técnicos del Cuartel general.