Explore "Los Hermanos Karamazov" by Fyodor Dostoevsky on Textopian. Read with annotations and highlights.
Dmitri Fiodorovitch, al que Gruchegnka había enviado su último adiós cuando partió para una nueva vida, con el deseo de que se acordara siempre de una hora de amor, estaba en aquellos momentos luchando con graves dificultades. Como él mismo dijo más tarde, pasó dos días bajo la amenaza de una congestión cerebral. Aliocha no había conseguido verle el día anterior, y Dmitri no había acudido a la cita que tenía con Iván en la taberna. Cumpliendo sus instrucciones, los dueños del piso donde se hospedaba guardaron silencio. Durante los dos días que precedieron a la catástrofe, su estado fue francamente crítico. Según sus propias palabras, «luchó con su destino por su salvación». Incluso estuvo ausente de la ciudad varias horas para resolver un asunto inaplazable, a pesar de su temor a dejar a Gruchegnka sin vigilancia. Las investigaciones posteriores determinaron con exactitud cómo había empleado el tiempo. Nosotros nos limitaremos a registrar los hechos esenciales.
Aunque le hubiera amado durante una hora, Gruchegnka lo atormentaba despiadadamente. Al principio no pudo saber nada sobre sus propósitos. No los podía averiguar ni por medio de la dulzura ni mediante la violencia. Si hubiera utilizado uno de esos dos procedimientos, ella se habría enojado y apartado de él inmediatamente. Mitia sospechaba que Gruchegnka se debatía en la incertidumbre, sin conseguir tomar una resolución. Suponía, no sin razón, que ella lo detestaba a veces, y no sólo a él, sino también a su amor apasionado. Tal vez era así, pero Mitia no podía comprender exactamente de dónde procedía la ansiedad de Gruchegnka. En realidad, todas sus inquietudes quedaban dentro de esta alternativa: él o Fiodor Pavlovitch.