Explore "Los Hermanos Karamazov" by Fyodor Dostoevsky on Textopian. Read with annotations and highlights.
Al pie de la galería de madera que se abría en la parte exterior del muro del recinto había unas veinte mujeres del pueblo. Se les había anunciado que el starets iba al fin a salir, y se habían agrupado para esperarle.
Las Khokhlakov le esperaban también, pero en una habitación de la galería reservada para las visitantes de calidad. Eran dos: madre a hija. La primera, rica propietaria, vestía con gusto. Tenía un aspecto todavía sumamente agradable y unos ojos vivos y casi negros. Sólo contaba treinta y tres áños y era viuda desde hacía cinco. Su hija, una jovencita de catorce años, tenía las piernas paralizadas. La pobre criatura no andaba desde hacía seis meses y había que tránsportarla en un sillón de ruedas. Tenía una carita encantadora, un tanto enflaquecida por la enfermedad, pero alegre. Sus grandes y oscuros ojos sombreados por largas pestañas brillaban con destellos juguetones. Su madre estaba decidida desde la primavera a llevarla al extranjero, pero ciertos trabajos emprendidos en sus dominios las retenían. Hacía ocho días que estaban en el pueblo, más por cuestiones de negocios que por devoción. Sin embargo, habían visitado ya al starets tres días atrás. Ahora habían vuelto, aun sabiendo que el starets apenas salía de su celda, para suplicar se les concediera «la dicha de ver al gran salvador de enfermos». Durante la espera, la madre estaba sentada junto al sillón de su hija. A dos pasos de ellas, de pie, había un viejo monje llegado de un monasterio del norte para recibir la bendición del starets.