Explore "Aquel muchacho" by Jaime Sabines on Textopian. Read with annotations and highlights.
AQUEL MUCHACHO TENÍA, DE VERDAD, el sano propósito de acercarse a Dios. La enmienda fijaba las condiciones de cambiar de piel y de alma, de borrar el pasado licencioso, la injuria, la rebeldía estéril, la incomprensión adolescente. Iba a quemar sus libros, la obra de su vida, en un acto de contrición. Era preciso ser humilde, seguir el buen camino, tocar a las puertas de la divinidad.
Organizó un coctel, invitó a mucha gente, agasajó con bocadillos y bebidas, y todo fue un éxito. Salió en las principales páginas de Sociales y su actitud quedó como un ejemplo para todos aquel os que se arrepienten de verdad y se convierten, iluminados de pronto y para siempre, a la fe de la vida sencilla, discretos y apartados de los ruidos del mundo.